viernes, 8 de marzo de 2024

Mi toma de postura ante las Ciencias de la Educación 2020

 

El estatus epistemológico de las ciencias de la educación ha sido una acalorada e interesante discusión. El debate sigue abierto aunque ya con unos acuerdos básicos. El estudiante de este doctorado, cuyo nombre es el de Ciencias de la Educación, no puede eludir la realidad de tomar postura ante él. Por tal motivo, la primera parte de este ensayo se dedicará a decir una palabra sobre este debate.

Se afirma con Follari (2019) que hay que “apelar a un cierto decisionismo para, finalmente, hablar de Pedagogía o de Ciencias de la Educación” (P.19). Es decir, partimos de que una vez leído sobre el tema, como es el caso de haber leído en esta cátedra, hay que decidirse. Esto es así para el autor ya que ambas denominaciones tienen ventajas y presentan problemáticas, más aún, si se optara por una tercera vía. “Lo fundamental, sigue diciendo Follari (2019), “es acordar en la inexistencia de autonomía de los estudios educativos”. (P.19). Esto significa que lo que se elija, “nadie imagine completitud y unicidad en el espacio de los estudios sobre educación” (p.19). Dicho esto, hay una primera afirmación que hacer: se trata de “ciencias aplicadas a la educación”. O mejor, “la ciencia de lo educativo como aplicación de ciencias sociales diversas”. (Follari, 2019, p.18).

Por tanto, las Ciencias de la Educación serán consideradas así, en plural. Son definidas por ECURED (2020) como “un conjunto de disciplinas que estudian, describen, analizan y explican los fenómenos educativos en sus múltiples aspectos”.  Son pues, todas las disciplinas interesadas en el estudio científico de los distintos aspectos de la educación en sociedades y culturas. Se apela a tres autores para sostener la postura que ha sido dicha arriba.

El primer autor Tezanos (2010) citando y traduciendo del francés a Perrenoud, 2000, señala que

el plural de las ciencias de la educación indica que al menos coexisten en una unidad académica varias ciencias humanas y sociales. Idealmente, todas reunidas (…) Cada una de estas ciencias tiene “alguna cosa” que decir sobre la educación, los sistemas, las prácticas, los procesos educativos, las culturas, los valores, los  saberes que las sostienen. (P. 54-55).

 

La lista que propone el autor no cierra las diversas disciplinas pero da una idea de lo que se quiere comunicar.

Por su parte, Cieza (2018), expresa que “las ciencias de la educación no constituyen un campo reservado solamente a algunos especialistas. Ellas representan actualmente el conjunto indispensable de disciplinas que permiten un correcto y fecundo funcionamiento de los sistemas educativos en todos sus niveles” (p. 10).

Y se concluye con Follari (2019), que

“las Ciencias de la Educación no son una suma de cualesquiera contenidos y metodologías de otras disciplinas, sino que proponen un recorte de los contenidos que vienen a cuento, los cuales a su vez, en el proceso de aplicación al objeto educativo, sufren determinadas modificaciones en sus características”. (P.15).

 

Roberto Follari es tajante, claro y convincente. Por eso el autor de este ensayo se ha identificado con su postura sobre el tema. Concluye con él afirmando que “las llamadas Ciencias de la educación son una sola ciencia, una disciplina específica conformada a partir de varias otras, a las que modifica y reconstruye para sus propios fines (p.16). El subrayado es del autor, y éste consciente de que esta postura no es propia sino que coincide con otros autores como Tejada, la asume como propia para el cierre de esta cátedra.


 

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