UNA RODADA INOLVIDABLE
La subida
No fue una rodada normal, fue especial ya que iba como PEREGRINO, como alguien que lleva algo, que busca algo, que va con algo en el corazón a presentárselo a su Dios y, ciertamente, yo llevé a mi Venezuela querida.
Como estaba dando retiro en Villa Rosmini bajé pronto, a las 7:15 am al punto de encuentro. Una vez llegado a Las Lomas comenzó el encuentro con los más de cien moteros de distintos clubes del Táchira. Mi club, Frieden Routen (RUTAS DE PAZ, en alemán) salimos casi de primeros a las 8:30 am. Éramos unas 8 o 9 motos de miembros del club e invitados. Fuimos haciendo las paradas respectivas para reagruparnos, ya que había otros que nos pasaban. Paramos en el semáforo que sube a Cordero y alguna otra parada.
Ya muy desde el comienzo me extrañó que había muchas bicicletas con sus respectivos carros acompañantes. Esto tuvo dos consecuencias: por un lado, se enlenteció la subida y por otra, el canal de bajada estaba casi desierto, por lo cual nos quedó habilitado para que pasáramos todos los motorizados. Entre pasar bicis y pasar bicis llegamos al Páramo del Zumbador (a 2540 msnm) a las 10:50 am. Nos encontramos con una suave neblina. Allí fueron llegando los distintos moteros a tomar alguna bebida caliente para comenzar la bajada a La Grita.
Luego de unos 40 min de parada nos enrumbamos decididamente hacia La Grita por el camino de El Cobre. En el camino de bajada, subía un camión verdulero que cerró por completo la calle al cruzar. A mí me dio tiempo de cruzar por un pequeño espacio de unos 50 centímetros, pero Karlos, que venía con su pareja Laura, no alcanzaron a pasar y se estrellaron levemente con la pared. Yo me doy cuenta de que algo sonó y apenas pude me detuve para auxiliar; lo mismo hicieron los que venían detrás de ellos. La sorpresa fue que el camión verdulero, vio lo acontecido y nada que se detuvo. Un acontecimiento triste e inesperado realmente, ya que íbamos bajando cientos de motos por ese camino.
Se activó el protocolo con los radios de Frieden Routen e inmediatamente se devolvieron Andrés y Nick a auxiliar. Por un lado, a chequear su salud y por otro, evaluar el estado de la moto y ver si podía seguir la ruta. En efecto, los daños físicos a ellos fueron mínimos y a la moto se le partió el faro delantero y su base. Andrés y su parrillera llamada Jauni sacó su botiquín de primeros auxilios y curó especialmente los dedos de la mano de Laura mientras Nick y Kevin a través de una cuerda fijaban el faro delantero para seguir el camino. Afortunadamente la moto encendió y pudimos seguir el camino, ya más agrupados y atentos al resto.
En el camino tuvimos que atravesar un pequeño río que iba crecido. Una vez superada la travesía seguimos decididamente hacia La Grita. Nos detuvimos antes de comenzar a subir la cuesta de la avenida que nos llevaría hasta el santuario. Nos reagrupamos, descansamos un poco y seguimos. Al llegar, no había muchas motos en el santuario, nos acomodamos lo mejor que pudimos en el extremo derecho de la capilla techada. Ya la eucaristía había comenzado, ya que inició a las 11 am y nosotros llegamos a las 11:50 am. Una vez allí, participamos de lo que restaba de la eucaristía los que quisieron y nos dispusimos a esperar que el Padre Delvis García, rector del Santuario nos asperjara con agua las motos en señal de la solicitada bendición de las motos. También estaban las bicicletas, aunque no era su día. Hablamos sobre sugerir que el día de las bicicletas no coincidiera con el de las motos. Ya eso quedó para otro nivel.
Cerca de la 1 pm recibimos la bendición y emprendimos nuestro camino de subida al pueblo para buscar alguna panadería donde comer algo típico como quesadilla o almojábana. Así llegamos a la Panadería La Preferida, valga la cuña publicitaria. Los datos del celular no respondían y recordé escribirles a dos amigas ucatenses que viven allí en la Atenas del Táchira. Les comuniqué mis coordenadas y vi que no salieron los mensajes. Tenía pocas esperanzas de verlas. Comenzamos a comer algo y compartir el pasticho y la torta de zanahoria que me habían dado como avío las hermanas de Fuente Real para el almuerzo. Al salir ya para buscar las motos estacionadas en la mitad de la cuadra de arriba, me encuentro con las dos chicas ucatenses, primero con Ariadna Stephanie, estudiante de Mercadeo y luego con Yendy Guadalupe, estudiante de Derecho. Fue muy grato y rápido el compartir. Luego de tomarnos las infaltables fotos para inmortalizar el encuentro especial, la mamá de Ariadna, la señora Romina me regaló una quesadilla grande recién hecha. Nos despedimos respectivamente y fuimos a recuperar nuestras motos; bueno, ya estaban todos allí esperándome para salir.
La bajada
Acordamos bajar por otro camino distinto por el que subimos. Bajaríamos por Seboruco, Las Mesas, La Fría, San Pedro Del Río, San Félix, Lobatera, Copa de Oro, San Cristóbal. Era un camino mucho mejor y pasaríamos por unas zonas más calientes. Aquí quedamos solo 5 motos, Kevin, Leonardo, Karlos y Laura, Andrés Jauni y yo. Nos detuvimos en la plaza de Seboruco y luego en las Mesas por si alguien necesitaba reponer gasolina; como no fue así continuamos el camino.
En la subida hicimos varias paradas breves, una más larga en la autopista La Fría - San Cristóbal. Ya casi en Colón, Kevin, que siempre iba delante abriendo camino, se encontró con una persona del club motero GOCHO BIKER y le suministró gasolina para que siguiera su camino. Así llegamos a cerca de la fábrica de concreto donde nos detuvimos a tomar fotos de la vista de la ciudad que se veía. Allí Andrés siguió su camino y no lo vimos más. Al llegar a Copa de Oro seguimos camino hacia San Cristóbal Leonardo y yo, y ya cada quien en sus casas. De modo que hacia las 6:15 ya estábamos dispersos y camino a casa donde todos llegamos bien gracias a Dios y a la bendición del Santo Cristo.
Esto ocurrió el domingo 11 de agosto de 2024. Así concluyó mi tercera rodada con Frieden Routen.
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